Reflexiones

Mánchate las manos

Los próximos días, hay previsión de lluvias. Así que se avecina un fin de semana casero… Teníamos prevista una salida a la montaña que creo que vamos a tener que posponer. Así que esta mañana, me he levantado pensando en un plan b para poder hacer con mi hija. Me ha pasado por la mente ir a la piscina, al cine, al teatro, a ver una expo, a la biblioteca… Por suerte, en Barcelona hay bastantes opciones. Pero entonces me he acordado de una pequeña anécdota que nos pasó las pasadas navidades. Os la voy a contar.

En Catalunya, el día 24 se hace cagar al Tió (un tronco con carita sonriente, que después de una canción y darle con un palo trae regalitos pequeños a los niños -qué absurdo suena-). Pues bien, a Lucía le trajo unos rotuladores. No eran unos rotuladores comunes. ¡Tenían doble punta! Yo no lo esperaba (a veces no damos importancia a las cosas que damos por hechas), pero a mi hija ese detalle le encantó. Estaba maravillada. Aprovechando eso, me senté con ella a utilizarlos. En una libreta, empezamos a dibujar insectos: mariquitas, mosquitos, moscas, etc. Yo comenzaba y ella reproducía el motivo. Y le explicaba donde utilizar la punta gruesa y la punta fina. Debimos estar una media hora con esta actividad.

A la mañana siguiente, se levantó y abrió sus regalos de Navidad. Fue un momento fantástico, estaba muy ilusionada. Pero no quiso jugar con ellos. Se giró y me dijo: “Mami, ahora pintamos insectos como ayer?”. Estaba claro, que mejor que aquellos regalos era ese ratito que habíamos pasado juntas el día anterior, ese tiempo en que yo le había dedicado mi atención plena, ese momento creativo que habíamos compartido. Yo sentí una especie de emoción, de esas que te aprietan la garganta. Lucía me estaba dando una lección. El estrés que pasé para poder comprar los regalos, para poder entregar mis trabajos a tiempo y a la vez cuidarla, para prepararle la comida, o hablar por teléfono con un cliente mientras le miraba la fiebre (había estado enferma esos días), quedaron a un lado. Lo realmente importante eran esos insectos dibujados.

Pues bien, este fin de semana vamos a quedarnos en casa. A compartir actividades que nos gustan. Pintaremos, reiremos, hablaremos y nos mancharemos las manos.

Los niños no necesitan grandes planes, necesitan que te manches las manos con ellos.

Pondré mi móvil en silencio, apagaré mi ordenador y disfrutaré de mi pequeña. Estoy segura de que estos ratos son los que recordará de aquí a un tiempo. Y yo, también.

Os dejo unas fotos que hice hace algunos meses, cuando acabábamos de instalarnos en nuestro piso. Al final, creo que lo importante es compartir un tiempo de calidad, de atención plena hacia nuestros hijos. Puede ser expresando su creatividad, cocinando o jugandocon sus Lego… No hace falta hacer malabarismos, lo que necesitan nuestros peques es estar con sus papás y sus mamás. ¡Buen finde!

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2 Comentarios

  • Reply
    Marielvira
    21 Octubre, 2016 at 9:42

    Que bonito! Realmente ellos son así, solo quieren pasar tiempo con nosotros prefieren eso antes que cualquier regalo… Pablo tiene una frase muy pegada estos días, “tu eres esta mami” acto seguido me busca un muñeco de lego o de playmobil o hasta un animal, solo para que juegue con el jeje…

  • Reply
    Mi Lado Oscuro
    23 Octubre, 2016 at 17:52

    Cuanta razón tienes! Nosotras este fin de semana nos hemos customizado una caja grande de cartón, le hemos hecho una ventana, le hemos puesto pegatinas, y le hemos pintado el techo por dentro, lo hemos llenado de nubes y estrellas… Ahora no hace más que pedirme que me vuelva a meter ahí dentro con ella jajaja y he de decir que la caja es grande pero no tanto…

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