Tengo los pies muy feos. Bueno, para mi todos los pies son feos. Sin excepción. Un pie, por definición, es feo. Pero hace unos días que me los vengo mirando. Y doy gracias de poder mirarlos todos los días. Todo el día.

Siempre que puedo, ando descalza. No utilizo zapatillas, me gusta sentir el suelo que piso. El frío mármol, la cálida madera y la rugosa alfombra. Si pudiera, no utilizaría jamás zapatos. De hecho, recuerdo veranos en Formentera en los que andaba descalza por la carretera, sorteando los lugares con más sol para no quemarme. Evitando las piedrecitas traicioneras que pudieran hacerme heridas. Pero sintiendo la libertad que sólo se siente al ir descalza.

Esto, en Barcelona, es imposible. Pero, mientras trabajo, cada día, en la intimidad de mi casa, descalza, recuerdo esa libertad. Libertad de horarios, libertad de organización, libertad de elegir mis proyectos. Y, aunque el trabajo sea duro, la responsabilidad infinita, y el esfuerzo enorme, me siento libre.

Libre de estar ahora mismo escribiendo esto. Libre de haber podido estar dos días acariciando a mi hija mientras tenía fiebre. Libre de trabajar descalza.

Así, que si tenéis la suerte de poder trabajar descalzos como yo, ánimo. El trabajo es duro, pero la recompensa vale la pena. ¿Cuánto cuesta la libertad? Feliz día.

 

 

La foto no es mía, la he sacado de aquí.

11 Comments

  • 4 marzo, 2015
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    Ains….qué suerte,,,Algún día, cuando sea “grande”, también trabajaré descalza…

  • Judit Fernandez
    4 marzo, 2015
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    me encanta esta reflexión! !!! yo tb quiero trabajar descalza! !!!!

  • 4 marzo, 2015
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    ¡Qué bonito post! Lo leo descalza mientras edito fotos de casa y coincido plenamente, ¡menudo privilegio bajar la vista y verse los pies! <3 Muchos besos

  • 4 marzo, 2015
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    Ay! no sabes como te entiendo! A mí los pies ni fu ni fa (no tengo traumas, aunque tampoco me parecen especialmente bonitos) pero ADORO ir descalza. Si por mí fuera también iría descalza por la calle pero claro, no es plan XD
    P.D. Me rechichifla el logo nuevo.

  • tatiana
    4 marzo, 2015
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    Jamás , jamás me calzo en casa y también si pudiera andaría descalza por la calle , me encanta. Ojala pudiera trabajar desde casa y estar descalza todo el día , trabajar mucho muchísimo pero disfrutar porque significaría que estoy haciendo lo que de verdad me gusta, las condiciones actuales no me lo permite , pero soy una gran soñadora y espero que algún día pueda contarte que yo también trabajo descalza.

  • 5 marzo, 2015
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    Estoy contigo, la libertad de trabajar en casa es inmensa, aunque proporcional a la dureza que implica.
    Me encantan las fotos tan íntimas que haces!!

  • 5 marzo, 2015
    reply

    Ay, y yo que me siento desnuda sin las zapatillas de andar por casa….

  • 6 marzo, 2015
    reply

    Preciosa reflexion y un post molt macu!!! Yo tambien trabajo descalza… Tengo la suerte como tu de tener esa libertat y poder acariciar todo el dia a mi hija cuando esta enferma! Tal como dices.. Es libertad total! Por eso nunca me quejo de mi trabajo, al contrario, me encanta!!!

  • 10 marzo, 2015
    reply

    en Lima tenía un compañero que iba por la oficina sin zapatos, solo se los ponía si teníamos visita o si tenía que salir, un día le escondimos un zapato, fue muy divertido, pero en el fondo supongo que lo hicimos porque lo envidiábamos x)

  • 24 marzo, 2015
    reply

    Cierto, los pies son feos.

  • padremiki
    6 julio, 2015
    reply

    Mi opinión es bien distinta para los pies: los creo bellos.
    Para, el desenvolverse sin calzado y en libertad, si comparto al 100%.
    Enhorabuena, felicidades.

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